viernes, 21 de noviembre de 2008

ME HACE PENSAR

He leido dos libros que me han hecho pensar. Son libros tristes: "El niño del pijama a rayas" y "Una vez". De alguna manera tratan del mismo tema.
En mi niñez y juventud: años 1939-1949, tenía que pasar por delante de una "sinagoga": lugar donde se reunían los judios. Digo "reunían" porque me parece que estaban prohibidos. Las puertas estaban siempre cerradas y habia telarañas. Cuando pasaba por allí -al costado de la Universidad Central de Madrid-, metro Noviciado, siempre, siempre sentía mucho miedo. Es como si el miedo estuviera en mi cuerpo. Muchos años después, en los años 1980-2000, en varias ocasiones pasé por una sinagoga en la ciudad de Lima, también sentí miedo, pero surgió una duda: ¿ por qué ?. ¿Por qué tengo miedo a los judios ?. ¿Quién me ha hablado mal de ellos? ¿Quién me ha metido el miedo en el cuerpo? . He reflexionado mucho. Es más, he descubierto que soy descendiente de sefarditas.
Pero ¿quién metió en mi cuerpo y alma ese miedo? No tengo conciencia que fuera nadie. Es como el aire que uno respira: se mete en el cuerpo y es lo que te da vida.
¿Y los moros? Era la guardia de Franco. En ellos confió. Pero nosotros no queríamos ser moros, pero eran más bondadosos que los "pérfidos judios". Invadieron la península, es verdad, pero de eso no se acordaba nadie, por lo menos cuando yo era joven.
Ahora, leyendo esos libros, de fácil lectura, pero de una inmensa grandeza de humanidad, siento una emoción nueva.
No viví la realidad, no vivo la realidad, y este es el gran reto: ser consciente del SER: el ser judio, el ser musulmán, el ser católico. Y que es posible que nos demos la mano; que lo intentemos. Da la impresión, y creo que es verdad, que esto lo está intentando el Papa Benedicto XVI: darnos la mano sin poner ninguna condición. Esto significa en principio respetarnos: los tres somos monoteistas: creemos en un solo Dios.
Darnos la mano, sí. No temernos, no matarnos unos a otros. Conocernos un poquito más unos a otros. En realidad hay muchas personas, muchas que llevamos sangre judia y árabe. En la casa donde nací vivía el hombre que conocía mejor que nadie la cultura árabe: Gonzalez Palencia. Para mi un referente de estudio y bondad. Hoy lo que siento es admiración y deseo de paz.
Guillermo Santomé, dominico.

sábado, 8 de noviembre de 2008

DOBLE PERSONALIDAD

Tema de actualidad en todos los tiempos y en infinidad de personas.
Hoy se habla de dividir en dos nuestra cabecita. Es decir, que en mi cabeza estuviese por un lado el pensamiento y por el otro lado una conducta contraria al pensamiento.
Vale para una idea --me parece importante-- la fe por un lado y la ciencia por el otro. Como si yo tuviera una cabeza, un pensamiento cuando voy y estoy en la Iglesia, y luego, tuviera otro pensamiento o práctica en la oficina, mercado, banco. Otro ejemplo real, conocido por mi: de dia varón, de noche comportamiento femenino.
Siger de Bravante viene a decir que en mi cabeza puede existir un hombre natural y un mundo sobrenatural. Lo mism0 sería en la conducta. En la conducta SI. Lo he visto, es una experiencia real. ¿Es el cerebro dividido? NO. Es el riesgo de la libertad.
Personalmente creo y pienso que nada de lo que encontramos en la naturaleza contradice a la fe, pero sí es cierta la contradicción entre el ser y la conducta de las personas. Es la doble o triple personalidad ¡¡ Vaya usted a saber !! . "No te conozco", decia una señora casada a su esposo despues de estar viviendo 40 años juntos: comiendo, durmiendo, teniendo hijos, etc.etc.
¿Y me conozco a mi mismo?. "Conócete a ti mismo", invitación a cada una de las personas que poblamos nuestro planeta desde la antiguedad.
¡ Qué tarea ! No hay ninguna contradicción entre fe y ciencia. Ambas proceden de la misma fuente. La contradicción está en mi. En algunos llega a ser tan grande que terminan en el manicomio: "soy un higo" y terminó tirándose desde lo alto de la higuera cuando locamente pensaba que estaba maduro. Habia madurado la locura, lo otra parte de su personalidad, que habia comido el lado --diríamos-- bueno: grado sumo de incongruencia interior.
Parece que hoy educamos y vivimos como si valiera eso: "las dos cabezas en mi". Consecuencia: aumento de vidas sin sentido.
Guillermo Santomé, dominico.