Se habla de los que no quieren comer, pero ¿y los que no quieren crecer?.
Hablo de la necesidad de crecer humanamente, espiritualmente. Que crezca el amor y mengue el egoismo, por ejemplo.
Quizás no haya mala intención.
Cuando viajamos en los buses, metros de las ciudades, vemos bastante gente leyendo. Es una gozada. Muchos leen periódicos gratuitos, que cada vez abundan más. Curioseo lo que se lee. Es evidente que se leen libros de autoayuda. Parece como si necesitáramos mirar hacia adentro. no es raro personas con la Biblia, ordinariamente no son católicos.
El bienestar y el gozo es algo interior. Cierto que hay muchas manifestaciones externas que muestran la alegria. Pero mirar, conversar, hablar de la interioridad es lo más noble de la persona humana. Cuando descuidamos nuestra interioridad, de la riqueza que es el momento presente, el aire que respiramos, la vida, es muy dificil que ahí encontremos luz. Es donde crece la tiniebla: es la anorexia espiritual: falta de vida interior, falta de crecimiento. Es más, si hay vida interior es muy dificil la anorexia corporal.
Los males del espíritu no se curan desde fuera. El manantial de la vida está dentro. Y es posible que muchas personas no lo tengan en cuenta: ¡¡ tan volcados estamos en lo externo, corporal !!
¡ Qué bueno cuando se descubre algo, aunque sea un poquito, lo que significa y son los "dones del Espiritu Santo"! . Con ellos y por ellos no es posible la anorexia espiritual. El ser humano es creado para vivir en plenitud, que no son COSAS, no es poder ni gloria; la plenitud -sin ruido-, es paz y gozo de toda la persona. Y es un camino que todos podemos recorrer. Hay quienes lo viven, quizás más de los que podemos imaginar. "El bien, no hace ruido".
Guillermo Santomé, dominico.
jueves, 21 de agosto de 2008
sábado, 9 de agosto de 2008
¿CAMINAN JUNTOS DOS QUE NO SE CONOCEN?
Escucho al Profeta Amós: "Caminan juntos dos que no se conocen?". Me hace reflexionar. Es como si la realidad que vivo se proyectara dentro y delante de mi. La pregunta vale para la familia, el mundo del trabajo, la comunidad, del orden que sea: desde la comunidad de vecinos a otro género de comunidad. Del tema hemos hablado con pena los que frecuentamos los "intercambiadores" de las grandes ciudades: miles de ciudadanos coincidiendo en medios de comunicación, sin decirse una palabra. Así un dia, meses, años...
Conocerse, aceptarse, amarse.
Primero tendríamos que preguntarnos si en realidad caminamos juntos, aunque estemos en el mismo "hogar" o "bus". Sabe lo que dice el profeta: ha debido ocurrir siempre. Siempre ha habido personas que caminaron juntos y se conocieron y a la inversa: se conocieron y caminaron juntos, pese a las dificultades, que las hay siempre.
También hay muchas personas que caminan por rutas distintas. Acabo de hablar con un adulto, lo llamaré jóven-adulto. Los 30 años son una edad dichosa. En el caso de esta persona: con plenitud profesional, pero en lo afectivo: "no camina junto con la esposa". Como una espina punzante -dia y noche- en el camino: camino luminoso delante de los demás; martirio en lo intimo de la persona.
Pasó siempre; pasa hoy con más frecuencia de lo que imaginamos.
Pienso en la comunidad de creyentes: caminamos juntos, incluso puerta con puerta. Vamos en el mismo barco. Y alguien te pregunta: "dónde está?". "No sé". "¿Dónde ha ido". "No sé", pero si estamos en la misma barca...? . ¿Fué siempre así?. Es posible. ¿Esto nos consuela?. A mi no. Estamos en la misma "aventura"; teoricamente deberiamos estar remando en la misma dirección.
Se da en las mejores familias. No querer saber nada del otro. Hoy se sabe que cuando en un trabajo, en una misión todos se dan la mano, todos reman en la misma dirección, los frutos son excelentes. La fuerza de los primeros cristianos: "tenían un mismo sentir". "mirad cómo se aman".
Guillermo Santomé. Dominico.
Conocerse, aceptarse, amarse.
Primero tendríamos que preguntarnos si en realidad caminamos juntos, aunque estemos en el mismo "hogar" o "bus". Sabe lo que dice el profeta: ha debido ocurrir siempre. Siempre ha habido personas que caminaron juntos y se conocieron y a la inversa: se conocieron y caminaron juntos, pese a las dificultades, que las hay siempre.
También hay muchas personas que caminan por rutas distintas. Acabo de hablar con un adulto, lo llamaré jóven-adulto. Los 30 años son una edad dichosa. En el caso de esta persona: con plenitud profesional, pero en lo afectivo: "no camina junto con la esposa". Como una espina punzante -dia y noche- en el camino: camino luminoso delante de los demás; martirio en lo intimo de la persona.
Pasó siempre; pasa hoy con más frecuencia de lo que imaginamos.
Pienso en la comunidad de creyentes: caminamos juntos, incluso puerta con puerta. Vamos en el mismo barco. Y alguien te pregunta: "dónde está?". "No sé". "¿Dónde ha ido". "No sé", pero si estamos en la misma barca...? . ¿Fué siempre así?. Es posible. ¿Esto nos consuela?. A mi no. Estamos en la misma "aventura"; teoricamente deberiamos estar remando en la misma dirección.
Se da en las mejores familias. No querer saber nada del otro. Hoy se sabe que cuando en un trabajo, en una misión todos se dan la mano, todos reman en la misma dirección, los frutos son excelentes. La fuerza de los primeros cristianos: "tenían un mismo sentir". "mirad cómo se aman".
Guillermo Santomé. Dominico.
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