viernes, 29 de junio de 2007

NI DINOSAUROS NI CAMALEONES

Me parece que la idea es importante. Hemos reflexionado y hablado bastantes veces de ella. Es una idea que entienden muchas personas; la entienden bien los sencillos, porque es una idea que viven: no es bueno ser ni dinosauro ni camaleón.
Dinosauros los que se aferran a sus ideas e ignoran la realidad: "Si los hechos no responden a mis ideas, peor para los hechos, ¡ fuera los hechos !, yo sigo con mis ideas.
Camaleones: los que cambian sus convicciones siempre que les conviene; adaptarse a lo que sea con tal de medrar.
¡ Qué bien conservar los valores !! Porque los valores están ahí: la honradez, la lealtad...
Evidente, conservar lo fundamental: la tierra que pisamos, pero estar abiertos a lo que cambia, a lo que necesariamente tiene que cambiar. Cambiar no por medrar, sino porque es bueno vivir la realidad de hoy. Todo lo bueno que tiene el hombre de hoy: lo que ha heredado, lo que va creando; lo que está en nuestras manos para vivir la verdad, bondad y belleza hoy.
Guillermo Santomé.

viernes, 15 de junio de 2007

CON FUNDAMENTO

Así se expresaba un amigo: hablar con fundamento; trabajar con fundamento; vivir con fundamento...
El ancla hay que ponerla en Dios.
Muchas personas y grupos humanos no saben dónde poner el fundamento.
Se habla de solidaridad, pero ¿por qué? ¿Dónde radica la fuerza de la solidaridad? ¿Dónde ponemos el fundamento de tantas cosas importantes de la vida personal y de la vida comun?.
A mi me parece evidente: si no ponemos el ancla en Dios, ese barco que somos nosotros, que es nuestra humanidad, andará a la deriva.
"Dios lo es todo y está en todo.". Pero nosotros no somos Dios. Hay que buscarle.
Si sólo creo en mi propia realidad, si sólo confio en mis propias fuerzas o en el poder del dinero, por ejemplo, desde luego ahí no está el fundamento, ahí no está Dios.
El poder, el egoismo, la busqueda del placer es un Edén de pacotilla. Es un Eden que dura poco, menos de lo que imaginamos.
Merece la pena intentar vivir "con fundamento". Para un creyente es claro dónde está el principio y el fin; cual es el Alfa y la Omega.
P. Guillermo Santomé.

domingo, 10 de junio de 2007

La importancia de decidir por sí mismo



Unos cuantos acontecimientos me proponen una reflexión sobre el tema. Las elecciones recientes, el caso del párroco que no quiso dar la primera comunión a los niños que estudian “ciudadanía”, el día mundial de las comunicaciones, etc. etc.

Y me pregunto “porqué las instituciones, en sí mismos, y en sus agentes y asociados, tienen tanta vocación de saber lo que es bueno para el pueblo y tan poco fe en la capacidad del pueblo de saber lo que les conviene y lo que no. Inclusive parece que el pueblo tampoco tiene esta fe, o por lo menos da esta impresión; se oye “la gente es tonta, se cree cualquier cosa que les dice”, “la gente haría cualquier cosa por dinero o interés propio”….. ¿Quiénes son estas personas tan imbéciles y rastreras? Claro, que si exceptuamos solamente las 2 personas que hacen esta hipotética conversación, nos quedamos con el resto de la población mundial… Una exageración claro, pero ya comprenden hacía dónde va el pensamiento, ¿no? La tendencia a juzgar y sentenciar a los demás, viéndoles indignos, y la avidez de quitarles las decisiones de sus manos en beneficio de “todos”, no me parece bien y además no me suena a sincero.


La alternativa a esta arrogancia institucional podría ser un poco más de respeto a los demás, un poco más de autentica caridad, un poco de ayuda donde hace falta, para educarnos sin “indoctrinarnos” y luego, al final de cuentas, cada persona ha de decidir lo suyo. Si Dios mismo no obliga sino invita, si hasta los 10 mandamientos fueron presentados como un escoger entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, ¿quiénes somos nosotros para obligar? A ver si podemos tener fe en nuestra capacidad de distinguir y escoger entre el bien y el mal…Porque lo que sí me da miedo es que otros vayan a hacer la decisión equivocada por mí.

Pat Kubon