jueves, 30 de octubre de 2008

LA ARROGANCIA

No es una broma, ni un hecho aislado.
El diccionario señala tres términos: altanero, soberbio, airoso.
¡ Claro ! Lo contrario sería la humildad. No es virtud fácil. Me parece que debería ser el quicio de la persona humana, sea hombre o mujer; anciano o niño; con conocimientos o sin ellos.
La arrogancia tiene muchas manifestaciones: arrogancia de poder; la misma belleza de una persona; el saber: "sé más que nadie". La arrogancia del marrullero, del chulo, prepotente, dicen en Latinoamerica.
Todo ello está en la calle, a la vista de todos. Es tan frecuente que cada dia le damos menos importancia. ¡Parece que se está devaluando!. Cansa tanta arrogancia.
Y es que se repite mucho: en el mundo cercano y lejano, en todos los ámbitos de la sociedad. Ya cansa.
No puedo olvidar el consejo que un dia me dieron: " al soberbio, al prepotente, hay que contestarle con una sencilla sonrisa. Nada de palabras, nungún otro argumento: reirnos del arrogante". Era un Curso muy importante de "Crecimiento Humano".
¡¡ Qué pena da tanta arrogancia !!, a todos los niveles. Al mismo tiempo: ¡¡ qué tentación !!. Es la peor trampa del poder: los cargos --a veces no tan cargas, como se dice, sino ventajas--, privilegios, dinero. ¡¡ Esas listas de los más ricos !! ¡Qué verguenza para nuestra sociedad ! . Sin embargo, en honor de la justicia, es muy bueno que tengamos conciencia que algunas personas que están en esas listas tienen una humildad, generosidad, bondad difícil de explicar, pero cierto y real porque sé de lo que estoy hablando.
Recientemente me hablaba la esposa de uno de los hombres más ricos de Europa. Tengo el testimonio escrito. Todo, absolutamente todo fué sin ruido a la "beneficiencia". ¿A los hijos? "No quiero que seais hijos de rico", Era suficiente la buena carrera que habian hecho con su gran esfuerzo personal.
Hoy hay cierto desmadre en la arrogancia: ¡ Qué triste la que presume de pechos de plástico !, pero es así. Prefiero apostar por la humildad y la sencillez. Todos necesitamos curarnos en salud, porque el YO aparece desafiante en cualquier momento. Es un hecho que se puede dar tambien a nivel colectivo. Arrogancia todavía más peligrosa, porque es arrogancia violenta. Es más fácil domesticar a una persona que a un colectivo.
Personalmente este es el ideal más grande que puede tener la persona: humildad: que yo mengue y el otro crezca. Pero esto es GRACIA, y no gracia humana. Es regalo, don de lo Alto.
Guillermo Santomé, dominico.

lunes, 13 de octubre de 2008

"UN MUNDO "FUNKY"

Hay un refrán que dice: "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". También se podría decir: "Obras son amores". También en el Evangelio leemos: "por sus frutos los conocereis".
Esto a propósito de esta palabra inglesa "funky", que traducida al castellano sería el adjetivo "agradable". A un entendido le preguntaba y me contestó: clima agradable, ambiente o sitio agradable; persona o relación agradable.
Hacer un mundo agradable ¡¡¡¡; un trabajo humanizado, que si no es al cien por cien, sea algo gratificante, no sólo por lo económico --que cuenta, cierto--, sino también por lo relacional. Y esto en el contacto diario, con las personas cercanas. También tendría que ser con las lejanas. ¿Por qué no ? Y no sólo en lo profesional. Hacer más agradable lo político, lo religioso...
Asistimos, en todos los niveles, a la difusión al rechazo, a la condena, de manera especial a lo religioso. Es algo cotidiano, que de una manera implacable se siembra y se difunde. Es lo contrario de "funky"; lo contrario de hacer un mundo agradable. Se busca lo desagradable, sin mirar ni una pizca de bondad: el respeto al otro, el respeto a lo que siente y vive.
"Gestionar con el alma", seria gestionar con amor, buscando lo que une y no el enfrentamiento.
¿Qué se pretende? ¿El pensamiento único? ¿Una nueva forma de totalitarismo? La religión de Jesus no es una imposición: "El que quiera". Es un camino. Para muchos es válido y da sentido a sus vidas. Hemos proclamado a los cuatro vientos la Carta y promulgación de los Derechos Humanos. Tristemente --y ellos sabrán por qué-- se están atropellando. Por más que se publiquen libros y se hable de hacer la vida agradable, la realidad, tristemente, es bien desagradable.
Todos aquellos que deseen trabajar por la paz y el bien no deben de cansar, no debemos de cansar de vencer al bien con el mal. Es posible ayudar a extender una civilización en la cual predomine lo agradable. Está en nuestras manos.
Guillermo Santomé, dominico.

jueves, 2 de octubre de 2008

PREGUNTAS

Ante el momento serio que vive la economia -crisis, nos dicen-, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Por qué se produce esto?. ¿Quién tiene la culpa?, porque esto, como los terremotos, pasa por algo. ¿Dónde está el dinero que tenían los Bancos y ahora necesitan?. ¿Cómo se soluciona esto?
Ya sé que a nivel individual hay dos cosas claras:
Gastar menos de lo que se tiene. Suponiendo que se tenga, muchos no tienen nada, y por lo tanto no les va a afectar este problema. Sí, si pierde su puesto de trabajo, ciertamente.
También cabe trabajar un poco más. Personalmente recuerdo el doble trabajo en los años sesenta, que ayudó a mucha gente a salir adelante. Conocí muchos profesores con doble jornada. Lo vivíamos en la cuenca minera de Asturias. También eran mucho que trabajaban en la fábrica o minas y luego hacian otra jornada en diversos trabajos. Lo hemos vivido, practicado y fué un camino para ayudar a vivir un poco mejor y la economía ¡¡vaya si creció!!!
No es válido fabricar más billetes por parte de los Bancos Centrales.
Lo que sí parece claro es que está naciendo una economía nueva.
Lo que es totalmente injusto es que las ganancias se privaticen y las pérdidas se socialicen. Lo ha dicho un gran economista. Es decir, que los ejecutivos de Bancos en quiebra, que teóricamente no tienen dinero, cobren bonificaciones escandalosas. Y que las pérdidas las paguemos todos los ciudadanos con los impuestos. No sé si esto se ha dado, pero la afirmación que hace este economista de la Universidad de Nueva York, si se hace realidad, es un hecho que clama al cielo y que a medio y largo plazo traerá graves consecuencias. Engordar a los poderosos, a los que han tenido y tienen todo; y seguir matando de hambre a millones de seres humanos. Por ello el Papa Benedicto XVI ha insistido que el gran mal de nuestro tiempo es la codicia, el dinero. Si no se nivela el mundo de la economía; si la economía no se humaniza y piensa un poco en los más pobres, tarde o temprano tamaña injusticia traerá consecuencias no deseables para nadie. La gran depresión trajo el totalitarismo y la guerra. De todo ello todos y cada uno de nosotros somos responsables.
Guillermo Santomé, O.P.