Escuchar es dejar plantar la semilla.
Poner en práctica lo escuchado, es la semilla produciendo fruto.
Escuchar con empatía es meterse en la piel del otro, y hacer que su palabra sea vida para mi.
Con frecuencia tenemos que hablar: cualidad muy específica del ser humano. Es verdad que los animales hablan y escuchan, a su modo, pero lo hacen. ¡¡Vaya si escuchan!!..
Este es un tema serio. No escuchamos al otro y estamos a la defensiva. No respetamos el tiempo, la opinión, las apreciaciones del otro. Es más frecuente en los temas políticos, religiosos, domésticos, y ¡cómo no! los deportes. En esto último se llega a extremos insospechados. De ninguna manera se escucha lo que diga el otro. En el equipo del otro "nunca, jamás hubo una acción que pudiera ser objeto de elogio. El otro en lo deportivo está enterrado.
Recuerdo a una buena persona que me decía: "Tengo mi cementerio particular", al que enterraba ahí quedaba para siempre. Con cierta picardia todavía hoy pregunto "si aumenta ese cementerio, ese panteón". Parece que dismunuye.
No es una broma este tema. Hay una buena persona que ha ocupado cargos de bastante responsabilidad que me decía y me sigue diciendo: "tengo que callar". Hablaba de la familia, de la comunidad, del trabajo: "tengo que callar". No es una persona sola. Hay muchas que callan, yo también. Y me decía: "... y me queda dentro; me está haciendo daño". Lo entiendo.
¿Por qué callamos? Por miedo. ¿Por miedo a qué? . Una persona conocida decía esta semana: "Por mucho que la gente se tape los ojos, se acabarán dando cuenta que no es normal vivir en una sociedad en donde la gente no habla en los bares por miedo, en donde en las cenas de los viernes hay un pacto tácito de no hablar de política para no reñir, donde en Navidad las familias hablan de todo menos de política... Esto no es sano ni para la persona ni para la sociedad". Pasa. tristemente, hasta en los conventos de clausura.
Tenemos miedo a hablar, a decir lo que sentimos: en la política, en la vida familiar, en lo religioso. "Miedo", "eso es lo que tenemos", me lo decía un hombre de mucha sabiduría y experiencia. El problema del miedo hace que la verdad, la busqueda de la verdad se haga casi imposible. Los discípulos de Jesus tenían miedo.
Hablar cuando hay que hablar, respetando al otro, es gracia, es DON. Al miedo sólo se le combate con el Espiritu de Dios. Quizás nos falte ese Espiritu.
"La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas". Freud. ¿Por qué no poner un poco más de ternura en el hablar y en el escuchar. ¡¡Cuánto lo necesitamos todos!!. P. Guillermo Santomé.
sábado, 11 de agosto de 2007
lunes, 6 de agosto de 2007
-PLANIFICACION
El peligro de hacer de la planificación un fin.
Muchas personas, muchos grupos e instituciones nos pasamos la vida planificando. Reunirnos para planificar, y al final de horas y horas, señalar fecha para seguir planificando.
Convertimos al hombre y a la mujer en un medio para lograr esa planificación.
Las instituciones de todo tipo, no están al servicio de la economía. Es al revés. Y el tiempo de la planificación debería ser mínimo. Hay un antes: estar llenos de vida. Para el creyente: de AGUA VIVA. Evaluar, si, pero seguir colaborando para que ese manantial siga fluyendo. A veces con tanta planificación estropeamos el cauce, y no tenemos ni caudal ni agua.
Y hoy es importante, porque el hombre de hecho ya tiene una planificación: crecer en la virtud; lo mismo un grupo, que una persona. Y el camino hacia la virtud es un proceso lento: educación y maduración.
La insensatez cuando planificamos o cuando nos olvidamos de crecer, la insensatez es ENREDARNOS, cuando estamos de camino. Enredarnos con algo que nos aparte, nos quitew de llegar a la meta. El corredor planifica poco, mira hacia la meta y corre.
Guillermo Santomé.
Muchas personas, muchos grupos e instituciones nos pasamos la vida planificando. Reunirnos para planificar, y al final de horas y horas, señalar fecha para seguir planificando.
Convertimos al hombre y a la mujer en un medio para lograr esa planificación.
Las instituciones de todo tipo, no están al servicio de la economía. Es al revés. Y el tiempo de la planificación debería ser mínimo. Hay un antes: estar llenos de vida. Para el creyente: de AGUA VIVA. Evaluar, si, pero seguir colaborando para que ese manantial siga fluyendo. A veces con tanta planificación estropeamos el cauce, y no tenemos ni caudal ni agua.
Y hoy es importante, porque el hombre de hecho ya tiene una planificación: crecer en la virtud; lo mismo un grupo, que una persona. Y el camino hacia la virtud es un proceso lento: educación y maduración.
La insensatez cuando planificamos o cuando nos olvidamos de crecer, la insensatez es ENREDARNOS, cuando estamos de camino. Enredarnos con algo que nos aparte, nos quitew de llegar a la meta. El corredor planifica poco, mira hacia la meta y corre.
Guillermo Santomé.
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