Debemos hablar un poco más de las cosas cotidianas; lo que vivimos cada dia.
Muchos vecinos se suelen ver casi todos los dias. Unos se saludan, otros no. Pero sí se hace necesario alguna vez al año hacer reunión de lo que llamamamos Comunidad de Vecinos. Los edificios grandes necesitan alguna organización, porque hay cosas de uso común: mantenimiento, averias, reparaciones, mejoras... Todo edificio necesita conservación.
Algunos vecinos se reunen en el portal o en un lugar adecuado. Casi siempre faltan algunos vecinos, como si con ellos no fuera la cosa. Además, segun los Reglamentos, hay que nombrar Presidente, Tesorero... Hay que señalar metas.
Compruebo que a veces estas reuniones son organizadas y moderadas por una "Gestoria", que suele solucionar muchos problemas.
Por una serie de coincidencias suelo ser "testigo" invisible de muchas reuniones de "Comunidades de vecinos"..
Puedo decir que es muy raro que alguna termine bien, es decir, que no haya gritos, peleas, e incluso, que alguno se levante y se vaya. En un caso se marchó, sin más, el mismo Presidente. Y allí dejó a los demás vecinos. ¡Estaba hasta el gorro!.
A veces por "un quitame allá esas pajas", por un cristal que se ha roto, por los ruidos del vecino, la radio alta, la TV sin control a altas horas de la noche, la inundación del piso de arriba....
¿Qué nos pasa? ¿Por qué nos alteramos tan facilmente? Algo tiene nuestra sociedad que no funciona bien. Hay demasiado enfado, por no utilizar otras palabras. Hay cantidad de enfado acumulado. A veces es como un vaso que se desborda. Nuestra sociedad no está domesticada, porque cada uno de nosotros tenemos capacidad para soportarnos a nosotros mismos y soportar a los demás.
Son palabras que se oyen: "No me soporto", "no me aguanto", "no te soporto", "no te aguanto más" y portazo. Es decir: no hay equilibrio ni serenidad en mi. Me desbordo con demasiada frecuencia. También diríamos: falta de sentido común.
Esto trasciende a los demás. Un pequeño tropiezo, alguien que me lleva la contraria... enciende una hoguera de enfado. Se traduce en gritos, enfados e incluso negando la palabra al vecino.
No son casos excepcionales.
Es admirable cómo serena la música: Vivir como en un concierto: respeto y serenidad. Conseguir la armonía con mis semejantes. Es el fruto de la paz y sosiego que nace del corazón. Esto sin la ayuda de Dios no es fácil.
Guillermo Santomé, dominico.
domingo, 19 de abril de 2009
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