Hemos leido en la prensa de difusión nacional e internacional: "Los usos y abusos de nuestra clase dirigente. No hay en ella ni la menor grandeza ni sentido del deber ni pudor alguno".
Son palabras muy duras. Quizás un juicio injusto. No se puede generalizar. Sí es cierto que, no sólo en nuestro pais, sino en muchos paises del mundo pasa lo mismo. Es suficiente pensar en ese pais en el cual, creíamos que todo funcionaba bien: el desfalco, robo más grande de todos los tiempos.
"Usos y abusos del poder". Estoy leyendo una y otra vez el libro de Joseph Jaworski, "Sincronicidad". No sé si es el deseo de muchas personas o grupos. Es todo lo contrario a lo que estamos viviendo. Ser jefe de lo que sea, ser lider de lo que sea, debería ser lo primero un "servidor". Lo explica de una forma más clara que el agua: ser jefe, ser lider sin prebendas, sin ningun sobresueldo, sin ninguna ostentación.
Recuerdo estudiando "La Republica" de Platón, ideal que toda persona sensata debería desear: servir a sus semejantes. Un servicio cuanto más gratuito mejor. Lo menos costoso tenía que ser el Estado: el que menos gastara y el que más sirviera. ¿Una utopía? Tener ejercito, tener buenas carretera... ¿no cuesta dinero?, me dirás. Sí. Pero todo ello lo puede ir haciendo la sociedad. Es decir, cuanto menos "Estado", mejor. Eso es posible. Cuanto menos se note al que manda, mejor. Cuanto menos se note al que dirige o conduce, mejor. Es evidente en la naturaleza. ¡¡Cómo crece y se multiplica sin ruido!!.
Pero no, acá estamos a ver quién puede más, quién tiene más. Es la famosa pirámide sin fundamento de ninguna clase; es esa persona o grupo con tanta ostentación y pies de arena.
Usar y abusar del poder es quizás la peor de las corrupciones: "la corrupción de las cosas optimas, es pésima".
Tenemos que intentar cambiar nuestra forma de pensar y de obrar. Hay comportamientos que no son correctos, aunque se haga de ellos mucha publicidad. ¡ Qué triste que lo que predomine sea la apariencia. Necesitamos hombres y mujeres que tengan PASION por servir, en vez de buscar más nivel social, poder, dinero. ¡Podemos dar tanto a los demás! Máxime los que son elegidos para servir al pueblo, no para servirse del pueblo y del poder.
Desgraciadamente nuestra cultura no ha entendido la alegría de dar, del darse en gratuidad.-
Guillermo Santomé, dominico.
domingo, 22 de febrero de 2009
lunes, 16 de febrero de 2009
NO ES UNA BROMA
Decir que nuestro mundo, el hoy, lo que estamos viviendo, tiene serios problemas, no es una broma. Se pueden contar muchas cosas, que es posible que hayan pasado siempre, cierto, pero hoy tenemos que reflexionar y, si es posible, actuar. Empezando por reflexionar sobre esas cosas que no son una broma.
Me escribe una buena persona. Está trabajando en una Unidad de atención inmediata: esos coches que oimos y vemos pasar a gran velocidad. "Es un trabajo muy duro. Las guardias, a veces, casi siempre, son horribles. Una familia entera amenazándome. Decian que habia tratado mal a su hija. Tuve que llamar a la guardia civil. Lo sufrí todo en silencio. Lloré muchísimo. No entendía nada. Tanto me afecto, que a partir de ese momento empecé a preguntar a la gente: "¿Os trato bien, estais tranquilos conmigo?". El Domingo, a dos compañeros, los han pegado, los han escupido en la cara. La gente está muy cabreada. Tenemos muchos intentos de suicidio, sobre todo por dificultades económicas... A otros compañeros de X les van a poner cámaras de seguridad". Esto en las ambulancias que diariamente vemos pasar por nuestras calles: pueblos y ciudades.
Personalmente me quito el sombrero por el cariño, dedicación y profesionalidad con que llevaron a un hermano nuestro en un momento de emergencia.
¿Qué está pasando en nuestro mundo? No me parece que todo ello sea una broma. Hay una politización asfixiante; hay una crítica llena de malicia, a todo lo religioso. Es una obsesión buscar y publicitar basura. El comportamiento de muchas personas no es normal. Y lo grave es que esto pasa también personas que deberían tener un poco de sentido comun por razón de sus conocimientos, cargos, etc.
No se trata de pelearnos con nadie, pero sí de estar despiertos, tener sentido común y convencer a nuestros semejantes que lo tengan.
La paz, el bienestar lo tenemos que crear y mantenar entre todos. Sobre todo el bienestar espiritual: y así seremos más equilibrados.
Guillermo Santomé, dominico.
Me escribe una buena persona. Está trabajando en una Unidad de atención inmediata: esos coches que oimos y vemos pasar a gran velocidad. "Es un trabajo muy duro. Las guardias, a veces, casi siempre, son horribles. Una familia entera amenazándome. Decian que habia tratado mal a su hija. Tuve que llamar a la guardia civil. Lo sufrí todo en silencio. Lloré muchísimo. No entendía nada. Tanto me afecto, que a partir de ese momento empecé a preguntar a la gente: "¿Os trato bien, estais tranquilos conmigo?". El Domingo, a dos compañeros, los han pegado, los han escupido en la cara. La gente está muy cabreada. Tenemos muchos intentos de suicidio, sobre todo por dificultades económicas... A otros compañeros de X les van a poner cámaras de seguridad". Esto en las ambulancias que diariamente vemos pasar por nuestras calles: pueblos y ciudades.
Personalmente me quito el sombrero por el cariño, dedicación y profesionalidad con que llevaron a un hermano nuestro en un momento de emergencia.
¿Qué está pasando en nuestro mundo? No me parece que todo ello sea una broma. Hay una politización asfixiante; hay una crítica llena de malicia, a todo lo religioso. Es una obsesión buscar y publicitar basura. El comportamiento de muchas personas no es normal. Y lo grave es que esto pasa también personas que deberían tener un poco de sentido comun por razón de sus conocimientos, cargos, etc.
No se trata de pelearnos con nadie, pero sí de estar despiertos, tener sentido común y convencer a nuestros semejantes que lo tengan.
La paz, el bienestar lo tenemos que crear y mantenar entre todos. Sobre todo el bienestar espiritual: y así seremos más equilibrados.
Guillermo Santomé, dominico.
sábado, 7 de febrero de 2009
" ECLIPSE DE LA CONCIENCIA"
La preocupación ha surgido a propósito de los "derechos de los animales". Que está bien, por supuesto.
Es fácil imaginar a un niño, ejerciendo su libertad, poniendose a hacer caca tranquilamente en la acera de cualquier ciudad. ¡¡Escándalo mayúsculo!!. Sin embargo los caninos y demás animales domésticos pueden hacerlo, y ¡¡ no digas nada !! . Cierto que hay personas y lugares donde puntualmente se cumple la limpieza después de la deposición animal. En otros muchos NO. Hay lugares de mucho tránsito peatonal, lugares de turismo, etc. donde no puedes mirar a la naturaleza. Tienes que mirar al suelo, donde siempre y puntualmente han dejado su deposición una buena cantidad de perritos y perritas, gozando de total impunidad. El niño, no. Líbrenos Dios de hacer caca en la calle.
Es una conciencia viva en muchas personas. ¿No será también necesaria en otros aspectos de la vida social? A todos los niveles hay eclipses parciales o totales de la conciencia. Empezando por aquellos que la niegan. Los perros tienen derechos, pero no deberes, porque no son responsables de sus actos. Las personas tenemos derechos y deberes. ¿Qué conciencia tenemos? ¿Qué conciencia formamos? ¿A dónde llega nuestra responsabilidad en bastantes aspectos de la vida? Por supuesto que hay niveles. Yo mismo tengo que reflexionar que estoy escribiendo estas líneas. No vale la manda ancha. No vale la ley del embudo: lo ancho para mi y lo estrecho para el otro. Podríamos poner muchos ejemplos. No se trata de señalar con el dedo a nadie ni a nada. Pero es urgente tomar conciencia; sentirnos responsables de la sociedad de la que formo parte; de lo que hago y de lo que no hago y debería de hacer. Da pena comprobar cómo terminan algunas reuniones de vecinos --lo conozco de cerca--: se grita, se acusa, nadie quiere tener responsabilidad de nada. Se nos ha eclipsado la conciencia. La sociedad en la que vivimos la vamos haciendo entre todos. Está muy bien que respetemos la naturaleza, los animales; pero tenemos que respetar también a las personas, y en lo posible arrimando el hombro construir, ir construyendo una sociedad más amable.
Guillermo Santomé, dominico.
Es fácil imaginar a un niño, ejerciendo su libertad, poniendose a hacer caca tranquilamente en la acera de cualquier ciudad. ¡¡Escándalo mayúsculo!!. Sin embargo los caninos y demás animales domésticos pueden hacerlo, y ¡¡ no digas nada !! . Cierto que hay personas y lugares donde puntualmente se cumple la limpieza después de la deposición animal. En otros muchos NO. Hay lugares de mucho tránsito peatonal, lugares de turismo, etc. donde no puedes mirar a la naturaleza. Tienes que mirar al suelo, donde siempre y puntualmente han dejado su deposición una buena cantidad de perritos y perritas, gozando de total impunidad. El niño, no. Líbrenos Dios de hacer caca en la calle.
Es una conciencia viva en muchas personas. ¿No será también necesaria en otros aspectos de la vida social? A todos los niveles hay eclipses parciales o totales de la conciencia. Empezando por aquellos que la niegan. Los perros tienen derechos, pero no deberes, porque no son responsables de sus actos. Las personas tenemos derechos y deberes. ¿Qué conciencia tenemos? ¿Qué conciencia formamos? ¿A dónde llega nuestra responsabilidad en bastantes aspectos de la vida? Por supuesto que hay niveles. Yo mismo tengo que reflexionar que estoy escribiendo estas líneas. No vale la manda ancha. No vale la ley del embudo: lo ancho para mi y lo estrecho para el otro. Podríamos poner muchos ejemplos. No se trata de señalar con el dedo a nadie ni a nada. Pero es urgente tomar conciencia; sentirnos responsables de la sociedad de la que formo parte; de lo que hago y de lo que no hago y debería de hacer. Da pena comprobar cómo terminan algunas reuniones de vecinos --lo conozco de cerca--: se grita, se acusa, nadie quiere tener responsabilidad de nada. Se nos ha eclipsado la conciencia. La sociedad en la que vivimos la vamos haciendo entre todos. Está muy bien que respetemos la naturaleza, los animales; pero tenemos que respetar también a las personas, y en lo posible arrimando el hombro construir, ir construyendo una sociedad más amable.
Guillermo Santomé, dominico.
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