Vivir el gozo de saber que muchos grupos humanos viven el gozo de la unidad. Es posible que alguien me diga que soy un iluso.
Una experiencia a través de la música. Estabamos escuchando en vivo el Alleluya de Haendel. Una magnifica Orquesta inglesa, con un coro de lujo y tres coros más: 350 personas: una gran coral de un pueblo grande y dos parroquiales de Madrid. Parece que Haendel escribió esta obra con la idea que la cantara toda la comunidad, todo el pueblo.
Una persona que estaba a mi lado, no la conocía, me decía que tenia todo el cuerpo lleno de eletricidad, tanta era su emoción. Lo entendí perfectamente. Es un hecho que me ha pasado varias veces. Pienso que a todo el mundo. No era solo la emotividad, la luz. Dificil de explicar. Ahora no dejo de dar gracias a Dios por conocer la vida y trabajo del gran director musical venezolano Gustavo Dudamel.
Sabemos el momento que vive Venezuela; tenemos información frecuente de amigos que están allá, pero, pese a todo lo que sabemos, hay cosas que están naciendo y creciendo de forma ejemplar. No hay una sola Ciudad que no tenga Orquesta; en muchas, muchas escuelas se enseña música, se vive la música. Hay un empeño serio : que todos los niños sepan música. La fuerza del grupo, la calidad humana.
Esta es la gran alegría: se quiere crecer en calidad humana.
Este hombre, Dudamel, lo hace desde la humildad.
Nos dicen estos grupos que esa calidad ni se aprende ni se compra; lo pueden decir otros muchos grupos con vivencias cristianas. Es la luz.
Entregarse a la vocación de cada uno, vivirla en "iglesia", en comunidad con la Iglesia, eso ilumina. Es la luz. La luz viene de lo alto. Es Dios. La calidad no tiene nada que ver con la avaricia ni con la soberbia: los dos grandes males de nuestro tiempo y de siempre. La calidad viene de lo alto. Es la LUZ del Espíritu.
En la predicación la calidad es luz, viene de la luz. Al pensar en la música --regalo de Dios--, pienso en la música de la predicación. Cuando Dudamel pisa el escenario, desde el primer momento ilumina la sala. Ilumina cualquier rincón. Así la predicación de Domingo de Guzman; hombres y mujeres llenos de luz. Desde la vocación de cada uno ser luz, es posible, por eso estos ejmplos nos llenan de gozo: el gozo de la unidad.
Guillermo Santomé, dominico.
miércoles, 19 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
"LAS GANANCIAS SE PRIVATIZAN: LAS PERDIDAS, SE SOCIALIZAN
Barra libre a costa del contribuyente.
Este es el sistema económico que hemos tenido y que, algunos, quieren perpetuar. Los dos juicios que ponemos como titulo de estas ideas son de un buen profesor de economía de Nueva York: Nouriel Roubini. Hemos visto, estos años, en los cuales el capitalismo se ha desarrollado a sus anchas, cómo muchos dirigentes de bancos. agencias, organismos y empresas públicas y privadas, tenían y tienen blindados sus retiros, ceses, jubilaciones. Es un blindaje a todas luces desproporcionado. En el mismo comienzo de la crisis actual hemos leido las compensaciones millonarias de directores de bancos en quiebra. Le echan de un banco y le dan 188 millones de dólares. Es una injusticia que clama al cielo. El Papa Benedicto se ha atrevido a hablar del gran mal actual de la codicia; de la enorme desproporción y desigualdad entre personas y grupos.
Cuando millones de personas pierden su dinero, su trabajo; lo elemental para vivir, los señores causantes de estos desastres económicos y humanos, cobran estas compensaciones blindadas. ¿Con qué dinero si han quebrado? ¿Con los fondos públicos? Es promover más y más injusticia. ¿Quién paga los platos rotos? Pues todos y cada uno de nosotros, sencillos contribuyentes hasta en las cosas más nimias.
Como una riada, se han desbordado todos los cálculos de la economía. Y lo curioso es que todo esto se estaba anunciando. Pero no convenia dar demasiada publicidad. Sordos y ciegos. Se felicitaba una y otra vez a quienes ganaban mucho en poco tiempo.
Se dice que a los pobres no les afecta. Si, son los primeros paganos, como siempre: quedarse sin trabajo es la mayor tragedia que le puede pasar a una persona: a veces es a toda una familia. Hablando un con concejal -asustado- me decia que dejabn las casas vacias. Se marchan. Dejan hasta el coche abandonado en los aeropuertos. No pueden pagar la hipoteca. En una zona de turismo ese dia había 70 coches nuevos abandonados.
Como una riada se multiplican las personas que pierden el empleo. ¿Qué economía puede resistir esta triste realidad? Primero tendriamos que apreparnos un poquito el cinturón- Sobre todo los que tienen un largo cinturón, porque hay muchos millones que no tienen ni cinturón. Creo que nos entendemos.
Nada que sea humano nos debe ser ajeno. Ahora es donde vamos a ver la calidad de las personas, de los grupos humanos, de los dirigentes de los pueblos. No hay soluciones inmediatas. Cada persona, cada familia tendrá que cuidar de su propio huerto, y si es posible: ayudar al vecino. El Estado puede ser pobre y endeudarse más y más, pero cada persona, cada grupo humano puede ir saliendo a flote: trabajando más y consumiendo menos. Y no hay otro camino.
Guillermo Santomé. Dominico.
Este es el sistema económico que hemos tenido y que, algunos, quieren perpetuar. Los dos juicios que ponemos como titulo de estas ideas son de un buen profesor de economía de Nueva York: Nouriel Roubini. Hemos visto, estos años, en los cuales el capitalismo se ha desarrollado a sus anchas, cómo muchos dirigentes de bancos. agencias, organismos y empresas públicas y privadas, tenían y tienen blindados sus retiros, ceses, jubilaciones. Es un blindaje a todas luces desproporcionado. En el mismo comienzo de la crisis actual hemos leido las compensaciones millonarias de directores de bancos en quiebra. Le echan de un banco y le dan 188 millones de dólares. Es una injusticia que clama al cielo. El Papa Benedicto se ha atrevido a hablar del gran mal actual de la codicia; de la enorme desproporción y desigualdad entre personas y grupos.
Cuando millones de personas pierden su dinero, su trabajo; lo elemental para vivir, los señores causantes de estos desastres económicos y humanos, cobran estas compensaciones blindadas. ¿Con qué dinero si han quebrado? ¿Con los fondos públicos? Es promover más y más injusticia. ¿Quién paga los platos rotos? Pues todos y cada uno de nosotros, sencillos contribuyentes hasta en las cosas más nimias.
Como una riada, se han desbordado todos los cálculos de la economía. Y lo curioso es que todo esto se estaba anunciando. Pero no convenia dar demasiada publicidad. Sordos y ciegos. Se felicitaba una y otra vez a quienes ganaban mucho en poco tiempo.
Se dice que a los pobres no les afecta. Si, son los primeros paganos, como siempre: quedarse sin trabajo es la mayor tragedia que le puede pasar a una persona: a veces es a toda una familia. Hablando un con concejal -asustado- me decia que dejabn las casas vacias. Se marchan. Dejan hasta el coche abandonado en los aeropuertos. No pueden pagar la hipoteca. En una zona de turismo ese dia había 70 coches nuevos abandonados.
Como una riada se multiplican las personas que pierden el empleo. ¿Qué economía puede resistir esta triste realidad? Primero tendriamos que apreparnos un poquito el cinturón- Sobre todo los que tienen un largo cinturón, porque hay muchos millones que no tienen ni cinturón. Creo que nos entendemos.
Nada que sea humano nos debe ser ajeno. Ahora es donde vamos a ver la calidad de las personas, de los grupos humanos, de los dirigentes de los pueblos. No hay soluciones inmediatas. Cada persona, cada familia tendrá que cuidar de su propio huerto, y si es posible: ayudar al vecino. El Estado puede ser pobre y endeudarse más y más, pero cada persona, cada grupo humano puede ir saliendo a flote: trabajando más y consumiendo menos. Y no hay otro camino.
Guillermo Santomé. Dominico.
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