sábado, 17 de noviembre de 2007

"LECHE DE TIGRE"

Voy en una pequeña moto camino de La Cachuela, caserio que está en la margen del rio Madre de Dios. De repente, la lluvia. Algo normal en tiempo de lluvias. Lluvia torrencial, que no se puede describir hasta que se vive. A mi izquierda veo un pequeño sendero. Sin pensar más y, como salvación, allá voy bajo la lluvia. Allí hay un techo de chapaja. una pobrisíma casa de madera con el techo de hojas de palmera: "chapaja". Tengo donde cobijarme.
Al llegar, empapado, veo que es una cantina. Más de una docena de hombres están borrachos, han pasado la noche tomando "leche de tigre", es decir, "vodka" con unas cucharadas de leche condensada. Infinitamente más vodka que leche.
Hay niños en medio de esa basura humana. Algo parecido al "botellón"! en algunos, muchos lugares los viernes, los sábados, etc. de cada semana. La tristeza que tienen que vivir muchos padres de familia.
La presencia del "padrecito" es como una aparición, un milagro. Todos desean ponerse a rezar, se acercan a mi, alguno empieza a contarme sus penas, otros lloran. El subconsciente funciona a tope.
Más de dos horas en medio de aquella basura!! Lo triste es que esto se repite con frecuencia no sólo entre esta gente pobre y humilde de la selva, también en el mundo de la opulencia, pero de forma más refinada. Allá muchos de los alcoholes que toman son adulterados, con lo cual, los efectos para la salud en muchos casos son mortales.
Cuando me reunia, momentos después con muchas esposas, familiares de aquellos que estaaban "tomaditos" = borrachos, pedíamos por ellos y por nosotros mismos. Ellos y nosotros sabemos las consecuencias de la bebida tomada en exceso y de modo habitual. Fué una celebración triste, pero llena de esperanza, porque el hombre, la persona puede y debe rehabilitarse. Todos debemos de trabajar por ello.
P. Guillermo Santomé.