El Estado no es el que debe decir lo que los individuos, cada persona, debe hacer. En ningún campo.
Lo triste es que los estados modernos --casi siempre ha sido así-- tienden siempre a manipular, a ser dictadores, aunque tengan en la boca la palabra democracia.
El estado no debe decidir en política,
en educación,
en el trabajo de las personas,
en la familia,
en la religión.
Cuanto más decidan los individuos, mejor.
Decidir, sí, para proteger al pobre y al desvalido.
Guillermo Santomé.
sábado, 26 de mayo de 2007
sábado, 19 de mayo de 2007
MOTIVACION Y DEBER
Lo decimos con frecuencia; también lo oimos a otras personas: "Estoy motivado", "hoy no estoy motivado".
No jugó bien al fulbol porque no estaba motivado.
Se separó de la esposa porque estaba desmotivado; estaba cansado.
No estudiaba porque no se sentia motivado, etc.
¿ Y el deber? Me parece que la responsabilidad es lo primero, esté motivado o no. Luego está el sueldo que te dan, sea justo o no; el pan que comes... Recuerdo que mi señora madre nunca estuvo desmotivada; al menos nunca la oó quejarse. Todos los dias que conocí de su vida y de los cuales tengo plena conciencia, cumplió con su deber. Nunca la ví enferma. Si algo la dolía no nos enterabamos. La vida para ella, como para muchas personas, tiene sentido: esten o no estén motivados.
La vida que es más que puro azar. Tiene un propósito.
Existir no es pura casualidad. El mundo tiene un orden. Tiene un principio y un fin.
Tu y yo estamos incluidos en el orden del universo. Acertar con el Plan de Dios es la responsabilidad de cada persona. Esto es lo que debería motivar, dar pleno sentido a nuestras vidas. De esta manera, hasta la persona mas humilde, más insignificante, menos relevante ante lo seres humanos, tiene una grandeza y una importancia insospechada. El valor ontológico de cada ser humano, por pequeño que sea.
El ser humano, quien quiera que sea tiene motivos para vivir gozosamente lleno de esperanza. Su vida tiene sentido, por pequeña que sea.
P. Guillermo Santomé.
No jugó bien al fulbol porque no estaba motivado.
Se separó de la esposa porque estaba desmotivado; estaba cansado.
No estudiaba porque no se sentia motivado, etc.
¿ Y el deber? Me parece que la responsabilidad es lo primero, esté motivado o no. Luego está el sueldo que te dan, sea justo o no; el pan que comes... Recuerdo que mi señora madre nunca estuvo desmotivada; al menos nunca la oó quejarse. Todos los dias que conocí de su vida y de los cuales tengo plena conciencia, cumplió con su deber. Nunca la ví enferma. Si algo la dolía no nos enterabamos. La vida para ella, como para muchas personas, tiene sentido: esten o no estén motivados.
La vida que es más que puro azar. Tiene un propósito.
Existir no es pura casualidad. El mundo tiene un orden. Tiene un principio y un fin.
Tu y yo estamos incluidos en el orden del universo. Acertar con el Plan de Dios es la responsabilidad de cada persona. Esto es lo que debería motivar, dar pleno sentido a nuestras vidas. De esta manera, hasta la persona mas humilde, más insignificante, menos relevante ante lo seres humanos, tiene una grandeza y una importancia insospechada. El valor ontológico de cada ser humano, por pequeño que sea.
El ser humano, quien quiera que sea tiene motivos para vivir gozosamente lleno de esperanza. Su vida tiene sentido, por pequeña que sea.
P. Guillermo Santomé.
sábado, 5 de mayo de 2007
"Rompiendo las olas"
Es una pelicula que ayuda a pensar. Hay en ella una pregunta que deberíamos analizar, porque son válidas para todos nosotros: "¿Cómo se pueden amar unas leyes o amar unas palabras? Sólo se puede amar si lo que amas es una persona".
Esa esclavitud de la ley siempre está cerca de nosotros, sobre todo de las leyes, normas o cosas que nos convienen.
La ley es un medio, es como un andamio: lo importante es el edificio, la persona.
Toda norma, toda ley debe ser un trocito de obra de arte: obra de arte que nos ayuda a vivir con dignidad. Mi dignidad, sí; pero sobre todo la dignidad de los demás. Cuando yo respeto y ayudo a crecer la dignidad del otro, estoy defendiendo la mia.
Qué bueno usar la libertad para promover la dignidad.
En nuestra sociedad hay demasiadas normas. Pese a eso nos atropellamos unos a otros y no respetamos la dignidad de nuestro prójimo. La persona, el otro es lo primero.
P. Guillermo Santomé.
Esa esclavitud de la ley siempre está cerca de nosotros, sobre todo de las leyes, normas o cosas que nos convienen.
La ley es un medio, es como un andamio: lo importante es el edificio, la persona.
Toda norma, toda ley debe ser un trocito de obra de arte: obra de arte que nos ayuda a vivir con dignidad. Mi dignidad, sí; pero sobre todo la dignidad de los demás. Cuando yo respeto y ayudo a crecer la dignidad del otro, estoy defendiendo la mia.
Qué bueno usar la libertad para promover la dignidad.
En nuestra sociedad hay demasiadas normas. Pese a eso nos atropellamos unos a otros y no respetamos la dignidad de nuestro prójimo. La persona, el otro es lo primero.
P. Guillermo Santomé.
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