martes, 22 de abril de 2008

¿ SERA UNA CONSIGNA ?

Es como una corriente subterránea, real, que recorre practicamente todas las dimensiones de la persona humana.
Es una consigna que, tristemente, muchos la van asimilando como algo normal. Diría que todos o casi todos estamos metidos en esa corriente subterránea, que se visualiza en casi todos los medios de comunicación. Esa corriente, esas ideas que dia a dia se difunden reiteradamente, se pueden reducir a dos.
La primera: ignorar la religión. Apartar la idea de Dios de la realidad, principalmente como quererla borrar de la mente y practica de la persona humana. Antes era hablar en contra; todavía existe la fobia contra la religión, la Iglesia, los curas, etc.. Esta corriente es más sutil. Es hablar de todas las dimensiones de la persona, de la cultura, de los pueblos, sin que aparezca para nada el hecho religioso y lo trascendente.
La segunda idea, es insistir machaconamente que es posible ser feliz, plenamente feliz sin ninguna atadura religiosa. La tierra puede ser un paraiso, (lo es en algunos lugares concretos). El ejemplo más reciente lo acabo de leer en un amplio reportaje sobre Islandia, donde se dice que es el pais que más divorcios tiene y que al mismo tiempo es el más feliz y el mejor para vivir...
Personalmente no dudo de los deseos de paz y bienestar para ese pais, y para todos, pero dudo mucho que sin trascendencia se pueda ser feliz. Dudo que el divorcio arregle, allane el camino de las personas. Como dudo mucho que haya un pueblo que no tenga "algo" de religiosidad.
Pero no debemos cerrar los ojos a esta invasión de materialismo absoluto; en la búsqueda de una felicidad imposible de obtener si no es dando algo de sentido trascendente a la vida humana. ¿Es que el ser humano existe sólo para comer-sexualidad y gozar de la naturaleza, bien caduca por cierto?. ¿No hay algo más?. Evidentemente lo hay, pese a esta corriente subterránea, que parece más bien una consigna. Y es posible que tenga una finalidad concreta. ¡¡ Qué bueno es tener abiertos los ojos !!.
Guillermo Santomé.

sábado, 12 de abril de 2008

INVALIDOS

Estaba esperando el "Bus". Esperaba también una joven en una silla de rueda. El chofer paró el autobús en el sitio exácto donde estaba la joven. Se notó qu el "Bus" bajó de nivel, salió una plataforma y se abrieron las puertas centrales. La joven pudo entrar perfectamente en su silla de ruedas. Era como si se hubiera parado el tiempo. No hubo ninguna prisa. Sé que esto no ocurre en paises pobres, donde vivo es posible.
Contemplaba aquello como un niño. Me acordaba de San Pablo: "Se rebajó, siendo Dios, se hizo semejante a nosotros". El "Bus" se rebajó, se puso a la altura de aquella inválida... Y me quedé pensando que quizás sea esto lo que más necesitamos en nuestra vida: rebajarme. Tenemos muchas ocasiones para hacerlo; en cada encuentro con el otro.
Es posible. Intentar poco a poco una sociedad más humilde; si , digo sociedad . Hablamos de personas. Es el valor más necesario; una virtud imprescindible, para todos. Si, para todos. Cuanto más arriba estemos, más necesidad tiene la sociedad y el otro que me haga un poco más humilde y sencillo. Cierto, hay personas que tienen más obligación de hacer esto: las que están más encumbradas. En la Iglesia lo necesitamos mucho: "los montes encumbrados, las colinas elevadas..." tenían que hacer un esfuerzo para estar en el llano.
Nuestra humanidad está necesitada de sencillez y humildad. Lo puede hacer un "Bus", lo debemos hacer las personas; cuanto más si están encumbrados. No es fácil.
Guillermo Santomé, dominico.

jueves, 3 de abril de 2008

PREDICACION LEIDA

El tema me parece serio e importante.
Tengo testimonios escritos de fieles, unos muy agrios, agresivos; otros, que de forma educada hacen crítica de la predicación leída. Razones: son aburridas, aburren hasta a los bancos; con explicaciones demasiado teológicas; no dicen casi nada o nada de los problemas de hoy. Es un hecho constatado que algunos han dejado de ir a misa por el aburrimiento o contrariedad que les produce.
Tampoco se pide que la misa y la predicación sea "a la carta".
El tema me tiene confundido. Lo digo con toda claridad. No he leido nunca un sermón, y pido a Dios que no tenga que hacerlo. También decir que siento un profundo respeto por este servicio que tenemos que hacer los sacerdotes, religiosos, etc. Creo que es una auténtica vocación, y "GRACIA", Don del Espíritu.
Se suele argumentar que el Papa lee sus discursos o ´prédicas, los obispos, etc. Personalmente no estoy de acuerdo. No me imagino a San Pedro leyendo un discurso; mucho menos a San Pablo. No hay más que recordar algunos testimonios en el Nuevo Testamento. Recordar el dia de Pentecostés: "Lleno del Espíritu Santo", proclamando la Resurrección de Jesus.
Algunas veces veo en Misa a un conocido locutor y me pregunto: ¿qué dirá este hombre? La verdad es que me gustaría preguntarle , porque se nota su cara de aburrimiento.
Me parece que deberíamos debatir, conversar, reflexionar seriamente sobre este tema. Es serio. No llegamos a la gente. La predicación, ciertamente, debe ser preparada, pero yo siempre me pregunto por el espacio que dejamos al Espíritu Santo, a la inspiración. Sí, el Espíritu Santo puede iluminar e ilumina cuando se escribe, pero todo orador, todo predicador sabe que Dios, su Espíritu, está detrás de esas palabras con las cuales llevamos la Buena Noticia. Ese puente: Dios y el hombre de hoy, es la PALABRA, que cuanto más esté iluminada por el Espíritu Santo, mejor.
Por experiencia sabemos que las palabras que dieron más fruto, casi siempre han sido las no pensadas, las que no estaban programadas. Con la cabeza, sí, lo mejor compuesta posible; pero también con el corazón, si es posible vacio de sí y lleno del AGUA VIVA, de Dios.
Guillermo Santomé, dominico.