miércoles, 19 de agosto de 2009

EL GOZO DE LA UNIDAD

Vivir el gozo de saber que muchos grupos humanos viven el gozo de la unidad. Es posible que alguien me diga que soy un iluso.
Una experiencia a través de la música. Estabamos escuchando en vivo el Alleluya de Haendel. Una magnifica Orquesta inglesa, con un coro de lujo y tres coros más: 350 personas: una gran coral de un pueblo grande y dos parroquiales de Madrid. Parece que Haendel escribió esta obra con la idea que la cantara toda la comunidad, todo el pueblo.
Una persona que estaba a mi lado, no la conocía, me decía que tenia todo el cuerpo lleno de eletricidad, tanta era su emoción. Lo entendí perfectamente. Es un hecho que me ha pasado varias veces. Pienso que a todo el mundo. No era solo la emotividad, la luz. Dificil de explicar. Ahora no dejo de dar gracias a Dios por conocer la vida y trabajo del gran director musical venezolano Gustavo Dudamel.
Sabemos el momento que vive Venezuela; tenemos información frecuente de amigos que están allá, pero, pese a todo lo que sabemos, hay cosas que están naciendo y creciendo de forma ejemplar. No hay una sola Ciudad que no tenga Orquesta; en muchas, muchas escuelas se enseña música, se vive la música. Hay un empeño serio : que todos los niños sepan música. La fuerza del grupo, la calidad humana.
Esta es la gran alegría: se quiere crecer en calidad humana.
Este hombre, Dudamel, lo hace desde la humildad.
Nos dicen estos grupos que esa calidad ni se aprende ni se compra; lo pueden decir otros muchos grupos con vivencias cristianas. Es la luz.
Entregarse a la vocación de cada uno, vivirla en "iglesia", en comunidad con la Iglesia, eso ilumina. Es la luz. La luz viene de lo alto. Es Dios. La calidad no tiene nada que ver con la avaricia ni con la soberbia: los dos grandes males de nuestro tiempo y de siempre. La calidad viene de lo alto. Es la LUZ del Espíritu.
En la predicación la calidad es luz, viene de la luz. Al pensar en la música --regalo de Dios--, pienso en la música de la predicación. Cuando Dudamel pisa el escenario, desde el primer momento ilumina la sala. Ilumina cualquier rincón. Así la predicación de Domingo de Guzman; hombres y mujeres llenos de luz. Desde la vocación de cada uno ser luz, es posible, por eso estos ejmplos nos llenan de gozo: el gozo de la unidad.
Guillermo Santomé, dominico.

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