Mirando a nuestro mundo, parece que muchos estamos embarrados, quizás con demasiada basura. Somos las personas las que embarramos el mundo. Hay cosas concretas que se repiten una y otra vez, y que, por más publicidad que se haga de ellas, embarran, ensucian la tierra que todos pisamos.
Olvidarse del papel amable de la madre, que tiene, cuida y ama a sus hijos.
Darnos verguenza de invocar a Dios, supremo hacedor de la tierra que pisamos y de nuestra existencia, aunque lo nieguen millones? de personas.
Pensar, hablar, tener el matrimonio homosexual como algo normal. (mira, una amisatad del tipo que sea, siempre es una cosa buena).
Hablar tan alegremente del aborto. Es un tema muy serio. Da igual matar a un adulto que a un neonato.
Enfadarse porque un politico invoca a Dios. ¿Por qué no va a poder hacerlo?
Hay demasiadas cosas buenas, normales, que son atropelladas. Hay demasiadas cosas bellas que estamos diariamente embarrando.
Llaman retrógrado al Papa que no hace otra cosa que defender la vida, la "salud" de las personas.
¿Es sano lo que vivimos cada dia?, ¿Estamos ciegos?. Es bondad la borracheras de cada fin de semana? ¿Son buenas las consecuencias de toda clase de drogadición? ¿La ruptura de tantas familias? ¿Es un ejemplo de vida el "divorcio expres", a la carta?.
Estamos llenando el mundo de basura. Y el problema es cómo salir de ella. ¿Cómo superar tanta depresión? Para colmo nos ha llegado la depresión económica ¡¡¡¡
Creo firmemente que hay más BIEN que mal. Que el bien, con la ayuda de Dios, sigue creciendo. Pero hoy por hoy nos abruma la basura. Abruma a muchos profesionales con conciencia. Profesionales de la medicina que comprueban el avance del sida. Nos dicen que hablemos claramente. Las clínicas donde sábados y domingo están a tope con la "quimio" a gente "anónima". Abruma lo que nos rodea, las vidas "sin sentido", en continuo conflicto.
¿Qué hacemos los sacerdotes, los creyentes? Cada uno tenemos que intentar reflexionar lo que vemos y vivimos cerca de nosotros. Personalemnte hago muy poco por superar esta situación, pero, sabe Dios, intento ser instrumento de "calidad" para este mundo, es la pequeña parcela en la que puedo trabajar. No por mis méritos, sino por la gracia de Dios, que es bueno con todas las criaturas.
Estoy convencido que cada uno de nosotros tiene capacidad, gracia , para limpiar el terreno que pisan nuestros pies y lo que nos rodea, siempre empezando por nuestra propia persona. Y esto intentar vivirlo aunque todo lo que nos rodea presuma de lo que es "basura".
Cuando estaba escribiendo esto me llamaba un entrañable amigo: su esposa alcoholizada, en una situación seguramente irreversible. ¿Esto no es basura? ¿Esto no es una desgracia no sólo para las personas sino para nuestro mundo?.
Guillermo Santomé. Dominico.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario