miércoles, 30 de julio de 2008

EL DESENCUENTRO

Encontrarse, intentar entenderse y, si es posible, quererse. ¿Quién no desea esto?
¿Es humano el desencuentro?
No, mil veces no. Los humanos estamos llamados a entendernos.
No conozco de nada al perro de la casa de enfrente. Hay una calle por medio. Un dia, sin darle mayor importancia, oí que me ladró. Le salude con la mano y una sonrisa. Movió la cola y se puso nervioso. Sentí afecto. Creo que el perro también. Desde entonces cada vez que salgo a la pequeña terraza el perro está alli mirándome y moviendo su cola. ¡¡Hay gozo en él!! Y este pequeño y sencillo detalle me hace pensar. El perro está deseando el encuentro. Me presiente.
Sin embargo, cuando voy a subir al ascensor, un vecino que vive allí 40 años, ni me saluda ni desea subir conmigo. El desencuentro.
Recuerdo que en el "astillero" donde trabajé como peón unos cuantos años, un compañero me decía: "Guillermo, cuando subo esta cuesta de salida, ya no conozco a nadie". El desencuentro.
¿Cómo es posible esto? Desencuentros, experiencia universal, hasta el lo religioso. Entrar en la Iglesia y mirar a ver qué persona va a estar a mi lado; mirar a ver a qué persona voy a dar la paz. Desencuentro.
Lugares comunes en nuestras vidas, personas con las que estamos años y años, con las cuales el intercambio de palabras y sentimientos son nulos, inexistentes. Desencuentros que siguen creciendo como hierba mala.
Me parece que no es fácil construir nuestras vidas, ni nuestro mundo viviendo en el desencuentro. Personas y grupos tenemos que hacer un esfuerzo por encontrarnos.
"Mirad cómo se aman". Encontrarse es gratificante. Y cuanto más nos amemos más necesidad tendremos de encontrarnos.
Guillermo Santome, dominico.

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