Es un concepto básico en la psicología de Jung. Para él, como para otros muchos, es como un lenguaje, sentimiento interno, común en los seres humanos. Ha existido en todos los tiempos y lugares. En algunos casos tiene sus símbolos: la caza y la pesca en el mundo de la selva.
Está más allá de la razón, dice él.
Es un sustrato que está debajo de lo personal. Es algo colectivo, que de forma inconsciente se vive y se trasmite. Está ahí, es como un "almacen" en lo más íntimo de la comunidad humana, de los grupos sociales.
En el inconsciente colectivo de hoy hay cuatro realidades que descubrimos como corrientes comunes a todos los seres humanos que, de repente, afloran aquí, allá... Son reales.
El enfado, la rebeldía, el cabreo. Estés donde estés, viajes o visites otros lugares, te encuentras con esta realidad. En la cola de cualquier aeropuerto del mundo puede surgir el enfado, la rebeldia. Lo mismo en el trabajo, en los deportes, en la familia, en temas de religión-política-dinero !!!!!
Es un hecho evidente: en casi toda la comunidad humana hay enfado. La Iglesia Católica hoy, tristemente, es objeto de enfado por parte de muchas personas: unos con muy buena voluntad, otros, con claro deseo de hacer daño. Y lo están haciendo.
Diríamos que la "candela", el fuego de los problemas, interesa que esté bien atizado a algunos grupos, personas.... Que no se apague el fuego, sino que vaya en aumento.
Estés donde estés existe el "circulo del miedo". Está aumentado por el cambio climático, los desastres naturales, el terrorismo. Crece el miedo a la muerte, a las enfermedades. La violencia está presente en el mundo consciente, pero deja una huella imborrable en todo el género humano. Hasta en los mismos criminales, sin que ellos mismos se estén dando cuenta.
En tercer lugar crece la conciencia colectiva de "ser ciudadano". En momentos puntuales se acude a convocatorias colectivas de forma más numerosa que nunca: para celebrar o para denunciar. Cuando escribo estas lineas, hace unas horas, he asistido a una concentración multitudinaria, miles, en unas montañas de Cantabria de no fácil acceso. Cada vez hay más conciencia colectiva en el pueblo. Y esta conciencia convence más que los políticos, que en todos los rincones del planeta están como en decadencia.
Finalmente, la idea --no es mia-- y que está en el inconsciente colectivo: el dinero donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos. Los ciudadanos saben mejor que nadie cómo administrar sus ingresos. El Estado, los gobiernos, sí, buscar el bien común. Hacer lo que no pueden hacer los ciudadanos: ser instrumento, medio, no fin. Los ciudadanos deben aportar lo justo, pero no para pagar los sueldos millonarios que se pagan a politicos y gobernantes en muchos, muchos paises del mundo. Hoy sabemos que es peor allí donde hay más pobreza.
Cuantos menos políticos a sueldo, mejor.
Cuanto menos aparato burocrático, mejor Cuantos menos diputados, senadores, asesores.... mejor. Los ciudadanos saben mejor que nadie en qué y cómo administrar el dinero.
Está en la conciencia y en el inconsciente colectivo hacer lo mejor en cada caso y en cada lugar.
La religión debe acertar cómo y de qué manera conectar con el hombre-mujer de hoy. Los hombres y mujeres del mundo tienen una conciencia concreta. ¡¡ Ojalá acertemos a formarla rectamente !! Y tiene un inconsciente colectivo que también debe recibir ese aire fresco de la evangelización. La buena noticia de la esperanza cristiana.
El ser humano no es un ser para el catastrofismo, la muerte, la nada. Es un ser lleno de sentido, llamado al gozo, la belleza, la plenitud. Si no se le induce a la aberración, el inconsciente colectivo tiene bondad y ama la bondad.
Guillermo Santomé. Dominico.
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