El tema me parece serio e importante.
Tengo testimonios escritos de fieles, unos muy agrios, agresivos; otros, que de forma educada hacen crítica de la predicación leída. Razones: son aburridas, aburren hasta a los bancos; con explicaciones demasiado teológicas; no dicen casi nada o nada de los problemas de hoy. Es un hecho constatado que algunos han dejado de ir a misa por el aburrimiento o contrariedad que les produce.
Tampoco se pide que la misa y la predicación sea "a la carta".
El tema me tiene confundido. Lo digo con toda claridad. No he leido nunca un sermón, y pido a Dios que no tenga que hacerlo. También decir que siento un profundo respeto por este servicio que tenemos que hacer los sacerdotes, religiosos, etc. Creo que es una auténtica vocación, y "GRACIA", Don del Espíritu.
Se suele argumentar que el Papa lee sus discursos o ´prédicas, los obispos, etc. Personalmente no estoy de acuerdo. No me imagino a San Pedro leyendo un discurso; mucho menos a San Pablo. No hay más que recordar algunos testimonios en el Nuevo Testamento. Recordar el dia de Pentecostés: "Lleno del Espíritu Santo", proclamando la Resurrección de Jesus.
Algunas veces veo en Misa a un conocido locutor y me pregunto: ¿qué dirá este hombre? La verdad es que me gustaría preguntarle , porque se nota su cara de aburrimiento.
Me parece que deberíamos debatir, conversar, reflexionar seriamente sobre este tema. Es serio. No llegamos a la gente. La predicación, ciertamente, debe ser preparada, pero yo siempre me pregunto por el espacio que dejamos al Espíritu Santo, a la inspiración. Sí, el Espíritu Santo puede iluminar e ilumina cuando se escribe, pero todo orador, todo predicador sabe que Dios, su Espíritu, está detrás de esas palabras con las cuales llevamos la Buena Noticia. Ese puente: Dios y el hombre de hoy, es la PALABRA, que cuanto más esté iluminada por el Espíritu Santo, mejor.
Por experiencia sabemos que las palabras que dieron más fruto, casi siempre han sido las no pensadas, las que no estaban programadas. Con la cabeza, sí, lo mejor compuesta posible; pero también con el corazón, si es posible vacio de sí y lleno del AGUA VIVA, de Dios.
Guillermo Santomé, dominico.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario