A los 40 años de la revolución cultural del 68.
Acabo de leer un trabajo, para mi, muy interesante. Lo creo de enorme actualidad. En realidad es la aplicación del principio de subsidiaridad.
Personalmente uno de los ejes de mi vida está en el convencimiento del valor que tiene este principio. Una de las ideas más claras de la Filosofia tomista y del sentido común.
El principio de subsidiaridad es, poniendo un ejemplo muy sencillo, que cuando un niño sabe comer, no tiene por qué darle de comer la madre. Lo que puede hacer una persona no tiene por qué hacerlo el Estado; cuando lo puede hacer un grupo, no tiene por qué hacerlo el Estado. El Estado sí coordinará; sí tiene obligación de hacer lo que no puede hacer la persona o el grupo.
Lo que urge es limitar ese aparato que llamamos "Estado". Un mínimo gobierno, (no digamos la necesidad que hay de reducir la burocracia).
El lema que corre como una corriente de aire fresco, es gritar una y otra vez: "Dejadnos en paz".
Hay que formar líderes en estas ideas:
El dinero donde mejor está es en el bolsillo de los contribuyentes.
Los padres son los que educan a los hijos y buscan lo mejor para ellos.
Sabemos que en el mundo se reunen muchas personas para promover esta idea. Es la gran idea de la democracia. Yo me uno a ella, tendremos un mundo mejor.
Guillermo Santomé, dominico.
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